Las abuelas

 Las abuelas…


Algo tiene su alma. Algo tienen sus palabras, algo que impacta. Su sabiduría lleva años creciendo generosamente y la comparten, como lo hacen con el cacao, el boj y el maíz convertido en tortillas frescas, grandes, redondas.

Las adultas…
Entre alegría y dolor por la realidad en la que viven,  fuertes para enfrentarla. Con cuerpos morenos, dorados por el intenso sol, piel firme que no esconden, con ansias de compartir, urgidas de hablar.

Las jóvenes…
Con risas coquetas, con esa inquietud de querer saber más y de conocer más de la vida. Tienen un gran camino que recorrer, pedimos al cielo que les acompañe y les abra nuevos horizontes.  Que a través de su andar, las adultas y  las abuelas vean que todo valió la pena, hasta las lágrimas que nunca debieron rodar.

Las niñas…
Riendo, corriendo, chapoteando en el agua que nos presta sus orillas para encontrarnos.  Sin reflexionar tanto porqué están allí, o quizá sí.  Es necesario que estén, ellas son las semillas de las abuelas.

Verlas compartir en su territorio, en su propio idioma, atentas, contando historias desde sus experiencias. Todas aprendemos. 

La vida es generosa conmigo.
  

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