Hoy fue un día extraño para mí. Desde que amaneció hasta que terminó, pero quiero y necesito describir la escena que me conmovió, que me partió el alma y me volvió a recordar la lucha contra este cruel sistema social que maneja nuestra vida a su antojo. Salí del trabajo. Fue una tarde hermosa, el sol impactaba: redondo, grande, naranja, amistoso. A lo lejos, en una esquina, vi a una persona en la banqueta, intenté buscar más detalles porque percibí algo diferente. Era un joven, estaba de rodillas, tenía puesto un suéter con capucha (gorro) que le cubría la cabeza y el rostro. A un lado tenía una caja de lustre, era un joven lustrador de zapatos. Con una fila de carros esperando a que avanzara, no me quedó otra opción que hacerlo. Avancé una cuadra, pero la escena me inquietó muchísimo así que decidí volver. Me tomó un poco de tiempo porque en hora pico avanzar doscientos metros implica más tiempo de lo normal. Deseaba que ya no estuviera allí, ...
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