La dulzura de lo inconveniente

La lucha cotidiana es insistencia, es inconveniente para la normalidad injusta de  nuestros días.

¿Cómo hacer para que el deseo de seguir luchando deje de fluir?  Es, prácticamente imposible.  Porque cuando se desea algo, se siente en el alma.  Se traduce en intenciones.


Lo que no sucede por casualidad pasa por decisión.  Así es esto de luchar pensando y luchar sintiendo, in- convenientemente. 

3 de mayo de 2016

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