Cuba Cubita


 Imaginé la escena muchas veces: Sentada, disfrutando un buen ron, escuchando música, bailando y siendo la más feliz del mundo!  Pasaban los días y el sentimiento desaparecía.  Pasaban más días y el sentimiento resurgía. Y así pasaron los años.  


Con un grupo de amigas hicimos el plan de ahorrar y viajar juntas a finales de este año.  Pero la vida es generosa y el viaje se hizo realidad antes de lo esperado... Caminando por Cuba, por Santiago, por la Habana Vieja; caminando con alegría, con emoción y he de decir que lo vivido sobrepasó, por muchísimo, aquellas escenas creadas en mi imaginación.  

La mayoría de días de la visita los pasé en Santiago de Cuba, ubicado al oriente, es la segunda ciudad más grande e importante del país.  Cuna de cultura, arte, letras, resistencia, lucha, revolución y libertad.  Sus calles son alegres como las personas santiagueras.  También conocí La Habana Vieja, es increíble, pero mi corazón se quedó en Santiago.  

Yuya nos recibió, ¡que hermosa mujer! inteligente, amorosa y revolucionaria.  Nos acompañó en todo momento, nos hizo sentir seguras y confiadas (no es fácil sentir eso cuando venimos de países como Guatemala). 

La comida cubana tiene su toque especial. La cerveza es deliciosa a orillas del puerto, la compañía fue increíble, nunca se agotaron los temas de conversación y la humildad ante lo compartido fue lo que me robó el corazón. 

Con mucho cariño, incluso puedo decir que con mucho amor, nos acompañaron nuestros anfitriones Yunier y Naski. Seguramente he hecho muchas cosas buenas en la vida para tener la oportunidad de conocerles. 

¿Cómo no amar el lugar que imaginaba desde la juventud?, por primera vez en mi vida quise detener el tiempo; quería que no pasaran los días, fue imposible. Pero tengo conciencia de que mi compromiso continúa acá, en tierras centroamericanas.  

En Cuba se respira diferente y  respiré hasta el último momento el aire de esperanza.  Creo que el nombre de mi país se escuchó varias veces esos días y eso me gusta, porque amo esta tierra con toda el alma. Estoy convencida que merece más de lo que tiene hasta ahora.

Las luchas que tenemos en los territorios merecen ser compartidas, con pesar pero también con alegría, porque la alegría es ¡digna rebeldía!  Las luchas y resistencias se acompañan de música, de arte, de pintura, de letras y comunicación. A decir de los cubanos, falta mucho por hacer, también enfrentan retos, pero son muchas las personas, los proyectos y las posibilidades de convertir todo obstáculo en un logro para el bien de la comunidad. 

Me volví a enamorar de los libros. Con los cambios que trae la vida había casi olvidado el enorme placer que me daba descubrir historias, relatos, anécdotas a través de la lectura, de la buena lectura.    Recordé que me fascinaba escribir anécdotas desde que tenía unos 13 años, recordé que tenía este blog...   Hoy he decidido retomar ese tiempo para mí misma. En mi maleta viajaron libros que atesoraré y compartiré porque el conocimiento debe expandirse;  Escribiré y escribiré hasta cansarme, eso haré. 

Me reencontré con la música cubana, la que me acompañaba en mis tareas de la universidad, en mis tardes de soledad.  Desde que volví no he dejado de escucharla, me acompaña en el trabajo, en las visitas a las comunidades, en casa.

Con las compañeras de viaje visitamos la Habana, caminamos por Distrito Playa, la Habana Vieja, fuimos a una bellísima playa y el Malecón nos despidió con un hermoso atardecer... 

Una señora en el aeropuerto dijo "vuelvan a Cuba pronto, porque acá tienen mucho que aprender" España es su país natal, ella llegó a estudiar y regresa cada año, lleva 12 visitas y dijo que serán muchas más.  

Me tomará unos años más pero volveré. Y cuando lo haga, deseo que en medio de la tecnología se conserve el amor a la cultura y a la vida en comunidad. 

Sé que en los pocos días que estuve no hubiera conocido toda la ciudad de Santiago, pero creo que acercarme a la vida de las mujeres en las comunidades fue lo único que que me hizo falta, quizá sea el pretexto perfecto que diré en voz alta para que la vida me escuche y me regrese nuevamente. 


9 de abril de 2019

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